Tania Quezada

— Horacio L. Warpola

El artista de la pintura muchas veces se ve envuelto en su propia disertación. La necesidad de crear es natural, casi orgánica. Tania trabaja por instinto, por ocasión, por sentimientos encontrados y sensaciones físicas, oníricas, inconscientes.
El trabajo de Tania es visceral. Es un recuento de los daños, una poética del súper yo que se reviste de impresiones sociales: la frivolidad, el desencanto, el ridículo frente al espejo. Su obra parece un monólogo teatral, una escena dramatúrgica. Un recurso fundamental para comprenderse a través del lienzo. Un estudio psicológico que se transcribe con el óleo.
Lucian Freud, Francis Bacon, Tamara de Lempicka: verse en el cuadro y redimirse, sostenerse en un espacio infinito y delicado.

Tania Quezada - Rombicubo